Por lo general, el zumo de naranja posee un PH excesivamente ácido, lo que actúa como protector, pues sólo las levaduras y los hongos son capaces de desarrollar un crecimiento que en todo caso será lento.
Se ha observado que los cítricos poseen sustancias antimicrobianas con acciones, que a parte de procurar una mejor conservación del producto, pueden impedir el crecimiento de patógenos como la salmonela.
Hay que tener cuidado, pues no es un producto exento de riesgos. Si se permite el crecimiento de hongos, se facilita la formación de microtoxinas. El carácter hidrosoluble de dichas sustancias hace que afecte a la totalidad del zumo.
En definitiva, lo que se pretende decir, es que antes de consumir naranjas y mandarinas, así como otro tipo de frutas, es necesario lavarlas con agua abundante aunque vayan a ser peladas.
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